Cómo se explica el «doblete sísmico» sufrido por Venezuela
Los dos fuertes terremotos se produjeron alrededor de las 18:05 hora local del miércoles (22:05 GMT). El más potente, de magnitud 7,5, ocurrió apenas 39 segundos después del primero, de magnitud 7,2. Según el Servicio Geológico de USGS, ambos eventos formaron un fenómeno conocido como «doblete sísmico», una circunstancia relativamente excepcional en la que dos terremotos de gran magnitud se producen separados por apenas segundos o minutos.
A diferencia de lo que sucede en una secuencia habitual de terremoto principal y réplicas, un doblete sísmico implica dos rupturas independientes que liberan una cantidad de energía similar. Esto aumenta significativamente la capacidad de devastación, puesto que las estructuras reciben dos sacudidas extremadamente intensas antes de tener tiempo para absorber o disipar los daños causados por la primera.
Los dos terremotos tuvieron su epicentro a menos de 30 kilómetros al sureste de la ciudad de Yumare, en el estado de Yaracuy, cuya capital es San Felipe. Caracas se encuentra aproximadamente a 300 kilómetros al este de la zona afectada.
Compleja geología del norte venezolano
La explicación de este fenómeno se encuentra en la compleja geología del norte venezolano. El país está situado en una zona de contacto entre dos enormes placas tectónicas que no se desplazan en la misma dirección. La placa Sudamericana avanza lentamente hacia el noroeste, mientras que la placa del Caribe se mueve hacia el este. El resultado no es una colisión frontal, sino un rozamiento horizontal entre ambas.
En términos geológicos, este tipo de contacto se denomina límite transformante o falla de desgarre. El roce continuo entre las placas genera fracturas en la corteza terrestre conocidas como fallas geológicas. A lo largo del norte del país se desarrolla así un extenso corredor sísmico que se extiende desde Táchira hasta Sucre y que integra el sistema de fallas Boconó-San Sebastián-El Pilar, considerado el más importante de Venezuela desde el punto de vista tectónico.
José Luis Barrera, vulcanólogo y miembro del Colegio Oficial de Geólogos, explica a RTVE Noticias que la localización de los terremotos encaja perfectamente con este contexto geológico: «Coincide con el límite sur de la placa del Caribe, que corre por el norte de Venezuela. O sea, que la explicación macrotectónica sí que se conoce, que es esta zona de actividad sísmica».
No obstante, los especialistas destacan que existen todavía incógnitas sobre la estructura exacta de la región. Actualmente no existe un consenso preciso sobre dónde trazar el límite exacto entre la placa del Caribe y la Sudamericana. De hecho, todo el norte de Venezuela, incluida la cuenca del lago de Maracaibo, puede interpretarse como una amplia zona de transición entre ambas.
Intersección de tensiones geológicas
Los epicentros del doblete sísmico, situados entre San Felipe y Yumare, coinciden además con un punto especialmente sensible desde el punto de vista tectónico: la zona donde la falla de Boconó alcanza la costa y conecta con el sistema de San Sebastián. Se trata de una auténtica intersección de tensiones geológicas. Cuando dos segmentos de falla se conectan, la energía acumulada en la corteza no siempre se libera de manera uniforme. La ruptura puede propagarse simultáneamente en distintas direcciones, una circunstancia que ayuda a explicar tanto la existencia de dos grandes terremotos consecutivos como la diferencia de profundidad registrada entre ambos eventos: 21,9 kilómetros en el primero y 10 kilómetros en el segundo.
Para Barrera, todavía será necesario analizar con detalle la secuencia sísmica para determinar exactamente qué ocurrió. «Ha habido dos terremotos de una magnitud superior a 7, que son muy importantes. Después ha habido varios de una magnitud menor, y esos habrá que ver si son réplicas o nuevos terremotos. En total, se han registrado cinco epicentros. Habrá que hacer un estudio muy detallado para saberlo, aunque normalmente son réplicas».
Este especialista considera probable que ambos terremotos estén relacionados con el movimiento de una misma estructura geológica. «Probablemente ha sido la misma falla, que se ha movido en un punto y a los pocos segundos se ha disparado en otro diferente», señala. Para confirmar esta hipótesis será necesario un análisis más detallado. Según explica, «habría que estudiar en detalle las ondas sísmicas, la primaria y la secundaria, y con un GPS posicionar sobre todo el hipocentro, la profundidad, y con eso se podrá comprobar si es la misma falla que se ha movido en dos sitios, o si son dos fallas distintas». En cualquiera de los dos casos, «se considerarían terremotos diferentes, porque cambia el epicentro y el hipocentro».
Lo que más ha llamado la atención de los geólogos no es tanto la existencia de actividad sísmica en la región como la magnitud alcanzada por los terremotos. «Ha sorprendido que se hayan producido dos terremotos de magnitud superior a 7, a una profundidad no muy grande, en una zona en la que el registro histórico indica que suele haber muy pocos terremotos», afirma Barrera. Venezuela ha sufrido su terremoto de mayor magnitud desde el año 1900.
Una devastación aumentada por la superficialidad
La escasa profundidad de ambos terremotos constituye otro factor clave para explicar la devastación del fenómeno. «El hecho de que sean superficiales hace que produzcan más daños», señala José Luis Barrera. Según explica, «la superficialidad del terremoto se relaciona con la placa, hacia dónde se esté moviendo y a qué profundidad lo está haciendo».
A escala regional, la mayoría de los grandes terremotos documentados históricamente en el occidente venezolano han estado asociados a movimientos dentro del mismo corredor de fallas en el que se han producido estos temblores. Por ello, no constituyen una anomalía geológica, sino una manifestación extrema del funcionamiento habitual de una de las zonas tectónicamente más activas de Sudamérica.


